
Es una enfermedad crónica y degenerativa, provocada por un trastorno en el sistema nervioso. Una alteración en las zonas del cerebro encargadas del control y coordinación del movimiento del tono muscular y de la postura es lo que origina esta enfermedad.
En esta zona, denominada “sustancia negra”, existe un componente químico, la dopamina, que se encarga de la regulación de los movimientos.
En algunos casos se produce una degeneración de la sustancia negra, lo que conlleva una disminución de la dopamina. Cuando esto sucede, estamos ante la enfermedad de Parkinson.
Causas
Por el momento se desconocen las causas de esta enfermedad, aunque en ocasiones corresponden a factores hereditarios. En este sentido, Carles Guinovart, presidente de la Federación Española de Parkinson (FEP), destaca que “la única esperanza para estos enfermos es avanzar en la investigación. Hallar el origen (hoy desconocido) de esta dolencia para poder erradicarla. O bien, llevar a cabo investigaciones que redunden en la mejora de la calidad de vida aún conviviendo con la enfermedad”.
Por su parte, el Dr. Gurutz Linazasoro, director del Centro de Investigación de Párkinson de la Policlínica Gipuzkoa de San Sebastián, afirma: “Las actuales líneas de investigación se dirigen a buscar las causas de esta enfermedad neurológica para vislumbrar la curación, a mejorar las terapias que se utilizan hoy en día, a reponer las células que se degeneran y a nuevas tecnologías como la nanotecnología”.
Esta enfermedad no predomina en un sexo concreto, pues su incidencia es similar en hombres y en mujeres.
Sintomatología
Aunque el temblor es el síntoma más evidente de los pacientes que sufren esta enfermedad, también existen otros igualmente incómodos, tales como:
a) Dificultad a la hora de realizar movimientos, ya sean automáticos (parpadear, tragar, mover los brazos al caminar, etc.), como voluntarios (sentarse, peinarse, llamar por teléfono, etc.).
b) El temblor se acentúa en estado de reposo, mientras que disminuye al realizar algún movimiento voluntario.
c) Rigidez. Ésta se manifiesta en la ausencia de flexibilidad para mover pasivamente las extremidades.
d) Anomalías en las posturas corporales.
e) Falta de control del equilibrio, lo cual puede dar lugar a caídas.
f) Irregularidad al andar. El paciente suele dar pequeños pasos, con episodios de bloqueo y de aumento súbito del ritmo de la marcha.
g) Suelen ser frecuentes los estados depresivos en el paciente.
h) Estreñimiento y exceso de producción de saliva.
Estos síntomas no lesionan la actividad intelectual. El tipo de sintomatología depende del paciente, puesto que éste puede presentar síntomas aislados o combinados, con predominio (en ocasiones) en una parte del cuerpo…
El círculo más importante: familiares y...
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