Un 80 por ciento de la población experimentará en algún momento de su vida molestias musculares en la espalda, principalmente lumbalgia. Aprender a controlar mentalmente el dolor y mantener la zona lo más “blanda” posible son las pautas “de última hora” para preservar la espalda de esta molestia. Aproximadamente 4,5 millones de personas en España sufren lumbalgia aguda, según se recoge en el estudio EPISER elaborado por la Sociedad Española de Reumatología, un problema que hoy por hoy supone una de las principales causas de baja laboral y resulta muy incapacitante para quien lo padece. Uno de los motivos de la alta prevalencia de esta dolencia es precisamente la sobrecarga que esta zona del cuerpo padece como consecuencia directa de los hábitos de vida actuales. Tal y como explica Alba Cons, licenciada en ciencias de la actividad física y del deporte e instructor trainer, el lumbar es ni más ni menos que el pilar del cuerpo y su bisagra. “Es el pilar porque es el centro donde recae el peso, y es la bisagra porque absorbe todas las tensiones de lo que hace nuestro cuerpo durante el día, pues a través de él fluyen las fuerzas; es como la barrera de una aduana, que mejor que esté abierta para que todo circule”.
Según datos extraídos de la campaña de educación sanitaria dirigida a escolares por la Fundación Kovacs, el 80 por ciento de la población experimentará por lo menos una vez en su vida molestias musculares en la espalda. “La mayor parte de estas molestias se deben a las exigencias físicas repetitivas de nuestros trabajos (horas y horas ante el ordenador y el volante) o de nuestra vida cotidiana (cargar a los niños o las bolsas de la compra, pasar la aspiradora…)”, explica Alba Cons. De ahí la importancia de “compensar” a esta zona y mantenerla en todo momento entrenada para que, en la medida de lo posible, permanezca más o menos indemne frente a este desgaste.
De “cemento” a “membrillo” Lo primero que perdemos cuando nos duele el lumbar es la capacidad de doblarnos, de agacharnos y de mover el cuerpo de manera articulada. Y este es el punto de partida del método que la experta lleva mucho tiempo aplicando en sus pacientes y cuyas pautas básicas ha recogido en el libro Quiero ser membrillo (Ed. Grijalbo): conseguir, mediante una serie de gestos y ejercicios que se pueden practicar en cualquier lugar, que esta zona del cuerpo no se anquilose, con todos los problemas que de ello se derivan, y propiciar que permanezca lo más blanda posible (el “membrillo” al que se refiere la experta). “Lo que hay que intentar es despertar el lumbar (suele estar tan inmóvil y rígido que a veces ni nos damos cuenta de que lo tenemos); moverlo de todas las maneras posibles; ablandarlo y empezar a controlarlo un poco mejor”. Para ello, la entrenadora propone una semana de ejercicios sencillos que se realizan tumbada en la cama o sobre una alfombra y apoyada en una pared.
¿Cuál es el tuyo? La forma de mantener la zona blanda y libre de tensi... |